Luis González Placencia. 27 de julio, 2006.
En los últimos veinte años hemos sido testigos del ascenso y consolidación de formas de criminalidad que asumen características distintas de aquella que solía registrarse en la segunda mitad del siglo XX. En términos muy genéricos, retomo aquí una hipótesis que he planteado en otros espacios y que sugiere que, en tanto que el delito es endémico de la modernidad, para comprenderlo es necesario aproximarse a la relación que, en cada momento de la historia, guardan los principios constitutivos de los pilares emancipatorio y regulativo del proyecto de modernidad.
Para leer el documento completo presione aquí
|