Más inteligencia, menos fuerza militar
Jorge Luis Sierra, El Universal, 7 de diciembre de 2007
Después de la ejecución del ex diputado federal y ex presidente municipal de la población fronteriza de Río Bravo, Juan Antonio Guajardo Anzaldúa, el presidente Felipe Calderón reconoció que el narcotráfico había infiltrado a la política y ordenó la saturación militar del corredor Reynosa-Río Bravo. La acción podría ser interpretada como un mensaje de firmeza gubernamental dirigido a los grupos de narcotraficantes, principalmente al Cártel del Golfo, que desde hace varios años mantiene la supremacía en las operaciones criminales de esta parte de la frontera. Sin embargo, no necesariamente sería un mensaje de efectividad.
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