Autores: Ted Brennan, Robert "Bobby" Charles, Henry Cuellar et. al. Fecha: 1 de marzo de 2008 Resumen: Cada año, el abuso de drogas y el delito relacionado con ellas se cobran casi 95.000 vidas de ciudadanos estadounidenses y drenan 180.000 millones de dólares de nuestra economía[1]. Aunque es comprensible que Estados Unidos esté preocupado por la amenaza del terrorismo islámico, nunca debe bajar la guardia contra los carteles de la droga, ilícitos, sanguinarios y bien financiados, que imponen un costo exorbitante a nuestro bienestar y a nuestra economía. El presupuesto del ejercicio 2009 del presidente George W. Bush propone gastar bastante más de 14.000 millones de dólares en programas federales destinados a suprimir la demanda y a atacar la oferta. Debido a que la mayor parte de la cocaína y heroína logran ingresar en el mercado de Estados Unidos vía México, es esencial que las autoridades mexicanas se enfrenten a las mafias de la droga cuyos delitos transfronterizos amenazan a ambos países. La Iniciativa Mérida--que lleva el nombre de la ciudad de Yucatán en la que se reunieron Bush, el entonces presidente de Guatemala Óscar Berger y el presidente mexicano Felipe Calderón, en marzo de 2007--propone realizar una contribución estadounidense multianual de 1.400 millones de dólares para apoyar el cumplimiento de la ley y las reformas jurídicas en la lucha antidroga llevadas a cabo por las autoridades de México. Los retos son formidables: las instituciones judiciales mexicanas, relativamente débiles, tiene grandes dificultades para hacer frente por sus propios medios a estos poderosos pandilleros, y de cada lado se busca proteger la soberanía nacional. No obstante, ambos países manifestaron su compromiso con esta causa: en una audiencia que se celebró el 7 de febrero de 2008, Anthony Placido, jefe de inteligencia de la Agencia Federal Antinarcóticos, elogió las medidas tangibles que está tomando México y los sacrificios que está haciendo en la actualidad, y exhortó a los escépticos legisladores estadounidenses a no dejar pasar la oportunidad de cooperar con nuestros aliados mexicanos en la lucha contra un enemigo común. A pesar del foco que hicieron los medios en los elementos antinarcóticos de la iniciativa, cuando se estudian los componentes específicos de la iniciativa, queda claro que su objetivo es fortalecer las instituciones mexicanas de seguridad, a fin de permitirles lidiar con la amenaza que implican ciertos actores no estatales--ya sean terroristas, el crimen organizado, las pandillas delictivas o grupos radicales internos--para la seguridad del país. Para leer el documento completo presione aquí Para leer el documento completo presione aquí
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