Por Sergio Aguayo, Reforma, 24 de marzo de 2004
Diego presume de haber nacido dentro del PAN. Algo hay de eso porque pronunció su primer discurso a los 11 años y 52 años después continúa sacudiendo auditorios deslumbrados con un verbo flamígero, audaz e irreverente, y con una seguridad en sí mismo que fácilmente se convierte en iracunda arrogancia. Convencido de lo que dice y hace, jamás rehúye una buena pelea aunque tiene la astucia para ir seleccionando y dosificando a sus enemigos, tan numerosos como sus aliados, asociados y seguidores.
Para leer el texto completo pulse aquí
|