José Luis Piñeyro, El Universal, 31 de enero, 2009.
"La merma creciente de nuestra soberanía alimentaria puede verse bajo varios ángulos. Uno es el sostenido aumento de importaciones de Estados Unidos de granos de consumo popular (maíz, arroz y frijol), cuyos porcentajes oscilan entre 80% y 85% del total importado, esto unido a las bajas colaterales de la guerra comercial, como son el mayor desempleo, la pobreza y la migración en el campo.
Otro enfoque es la paulatina contaminación genética de cultivos básicos, como el maíz criollo, a través del uso o dispersión de maíz transgénico. Atrás de esta avanzada tecnología están compañías multinacionales como Monsanto, que sólo destacan los supuestos beneficios actuales y potenciales de los transgénicos."
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