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¿Y si falla el Ejército?

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Referencia Bibliográfica: Rodríguez Murguía, Jacinto (Revista Emeequis), ¿Y si falla el ejército?

Diario La tarde, Reynosa, http://www.latarde.com.mx/html/M18133_0_1_0_M.html  

Resumen: ¿Si falla la estrategia, qué sigue?, ¿Colombianización?, ¿Cuántas muertes más aguanta la estrategia antinarco? Estas y otras preguntas fueron hechas a un panel de investigadores y especialistas en temas de seguridad, que en este caso comparten el hecho de ser miembros del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, A.C. Las reflexiones son de Georgina Sánchez, Raúl Benítez Manaut y Sergio Aguayo. Las respuestas han sido ubicadas de acuerdo a como fueron enviadas.


 

A cinco meses de las operaciones de militares contra el narco: ¿Cuál es el balance?

 

- Raúl Benítez Manaut.

 

El balance cuantitativo son más de 800 muertos. El cualitativo, podría ser el inicio de una verdadera ofensiva del narco contra el gobierno. Aparece el temor de la colombianización, si tomamos como referencia aquel momento cuando el narco dinamitó el cuartel general del Departamento Administrativo de Seguridad en Colombia, principal oficina de inteligencia en aquel país.


- Sergio Aguayo.


El gobierno está mostrando una determinación que no existía. Una disposición a corregir la estrategia en la medida en que va entendiendo la magnitud y alcances del enemigo. Es el caso de la creación de las fuerzas especiales dedicadas al combate a los cárteles del narcotráfico. Es una medida indispensable, porque no podía lanzar a la tropa a una tarea para la cual no estaba preparada. Con las nuevas fuerzas suponemos que tendrán una preparación especial.


- Georgina Sánchez.


Calderón enfrenta una guerra que estalló hace ya tiempo y que el Estado había esquivado. Es demasiado temprano para hacer un balance general, porque se trata de una guerra de largo plazo. El balance hasta ahora está compuesto de varios factores y no todos van en el mismo sentido: es positivo que finalmente el Estado enfrente al crimen organizado, pero se trata de las primeras batallas, podría haber más fuertes; la incertidumbre que crea esta guerra es alta, los costos en pérdidas humanas también, pero de no enfrentarlo, los costos serían más altos, la penetración del crimen organizado es mucho mayor de lo que la sociedad y el propio gobierno de Calderón suponían. Las guerras del siglo 21 ya no son convencionales, por lo que el Estado debe recurrir, incluso, a la participación del ejército, que, preparado para guerras convencionales, tendrá ahora que hacer un gran esfuerzo de reestructuración y cambio de visión, que le permita tener las competencias necesarias para ganar este nuevo tipo de guerra.

Algunos especialistas consideran que el uso del Ejército debió ser el último recurso y que un buen jugador de pócar jamás entrega su carta más fuerte desde el principio. ¿Se equivocó el presidente Felipe Calderón al soltar su as desde el arranque?

-Raúl Benítez Manaut.


El Ejército se está empleando desde hace mucho tiempo, no es nuevo su uso en la guerra al narcotráfico. La cuestión es si se van a incrementar los efectivos y, sobre todo, las actividades de inteligencia. El Ejército y la armada deben estar evaluando el cambio en las condiciones, y el por qué el narco está tan activo con los ajusticiamientos y asesinatos de funcionarios. Parece que éste, o algunos de los cárteles, están desarrollando capacidades de inteligencia, o están obteniendo información “de adentro”, detectando a los más importantes funcionarios del sector inteligencia.


- Sergio Aguayo.


A cinco meses, me parece que el gobierno federal no tenía otra opción. El presidente recibió un Estado anoréxico y particularmente en el tema de seguridad, donde la última reserva que le quedaba eran las fuerzas armadas y tenía que emplearlas. Ya no podía seguir permitiendo que el crimen organizado controlara tanto territorio.


- Georgina Sánchez.


Claro que no es el último recurso, pero los “otros” ya fallaron y es la carta más poderosa que hay. Calderón soltó su as porque el crimen organizado ya penetró a la sociedad, a las esferas económicas, políticas y técnicas, y su poder es comparable al del Estado. Conviene recordar que esta guerra no comenzó con Calderón, sino hace ya casi tres años. Hay una especie de desdoblamiento paradójico: Una parte de la sociedad piensa que los narcos provienen de “otro lado” y cuando se da el caso del ataque de la policía o el Ejército a éstos, entonces esa parte de la sociedad se queja, porque las fuerzas del orden estaban para “dar calma y paz”, aun si se trataba de delincuentes. Afortunadamente, esta situación está cambiando y la sociedad está más dispuesta a aceptar que el Estado enfrente al crimen organizado, aun cuando ello implique riesgos y molestias.

Si falla el Ejército, ¿Qué sigue? ¿Un Plan Colombia: Un ejército extranjero y la DEA operando en México?

- Raúl Benítez Manaut.


La DEA ya opera en México desde inicios de los ochenta; recordemos el asesinato del agente Enrique Camarena en 1985. Un ejército extranjero es imposible que ingrese al país, y sería inútil, pues la guerra contra el narcotráfico es una guerra irregular, o una modalidad de guerra de baja intensidad. Lo que parecería que se está fraguando en el seno del gobierno es una especie de Plan México.


- Sergio Aguayo.


Si falla, estaríamos llegando al modelo colombiano, que es el dominio de los cárteles del narcotráfico en enclaves territoriales y donde no podría intervenir el Estado. Una expresión más explícita de un Estado paralelo, porque según las cifras, el narco tiene una presencia muy sólida en 40 por ciento del territorio, aunque siguen siento pequeñas zonas. Si se falla y continúa lo que estamos viendo, probablemente surjan islotes controlados por el crimen organizado. Pequeñas repúblicas de la droga.


- Georgina Sánchez.


Habría que ver la cuestión con mayor detenimiento: ¿Qué significa que “falle el Ejército”? El hecho de que haya bajas en esta guerra no significa que falle el Ejército, las bajas son parte de la guerra. El éxito de la guerra contra el crimen organizado depende más de los civiles que de los militares: si las presiones políticas conducen a que el Ejército se retire de la guerra, entonces se habrá perdido. Si el Ejército no se retira, ello no significa que la lucha contra el crimen sea exitosa, porque se requiere una estrategia compleja de ataque al crimen, con características multidimensionales de las cuales la participación del Ejército es sólo una.


La lucha contra el crimen organizado no es un asunto nacional y las fuerzas armadas del país por más preparadas que estén, no podrán combatir a las poderosas redes internacionales del crimen organizado sin una eficaz cooperación internacional. Donde se requiere cooperación con Estados Unidos es en las labores de información, tecnología, inteligencia, control de fronteras y aduanas, verificación de operaciones de lavado de dinero, etc. Por ejemplo, de las miles de toneladas que atraviesan la frontera, las aduanas de México sólo pueden verificar diez por ciento de los cargamentos.

El Gobierno Federal ha dicho que se está en medio de una guerra contra el narcotráfico. ¿Es ésta, en efecto, una guerra o ante qué estamos?

- Raúl Benítez Manaut.


El presidente ha estado repitiendo en numerosas ocasiones que hay una guerra. Ahora bien, si hay una guerra, debe darle recursos a los que la hacen en nombre del Estado para poder ganarla. Esa sería la lógica detrás del argumento y las frases del presidente.


- Sergio Aguayo.


Es una pregunta difícil. Es una forma de evocar la seriedad del problema. Creo que es una metáfora para ilustrar la magnitud de la amenaza. Fue increíble la irresponsabilidad y frivolidad con la que el Estado mexicano manejó la aparición y fortalecimiento del crimen organizado. Cuando se dan cuenta, resulta que tiene un problema gigantesco. Por tanto, en la medida que se convierte en la prioridad del gobierno de Felipe Calderón, por todas las razones, desde que es una amenaza a la seguridad hasta la búsqueda de legitimidad, recurre a la metáfora de la guerra. Al mismo tiempo se da un reconocimiento explícito, aunque ambiguo, de lo que está pasando y es una forma de pedir la solidaridad de todos los poderes federales y locales para enfrentar la amenaza. En este momento es muy clara la soledad del Gobierno Federal y de Felipe Calderón. Los llamados a las armas son como los llamados a misa. Muy pocos son los que siguen el llamado. Es paradójico que el único gobierno que está tomando en serio el asunto es el Distrito Federal.


- Georgina Sánchez.


La frase “guerra contra el narcotráfico” ha sido tan manoseada: Ahora estamos en una verdadera guerra, no sólo por los esfuerzos que tiene que desplegar el Estado contra el narco, sino porque la delincuencia organizada también declaró la guerra al Estado. Tal vez no se admite que estamos en guerra para no crear mayor incertidumbre, pero es una guerra real en la que los narcotraficantes presionan al gobierno para que negocie y le deje los espacios libres. Esta lucha de poder es típica de cualquier guerra.

Felipe Calderón ha dicho que será una lucha continua con múltiples bajas. ¿Qué tanta muerte será necesaria y suficiente para ganar esta guerra?

- Raúl Benítez Manaut.


Se sabe cuándo empieza una guerra de esta naturaleza, pero no cuándo acaba. Es imposible estimar, siquiera, el número de posibles bajas. En las guerras se deben estimar las bajas del enemigo, las bajas del Estado y muertes inocentes. Hasta ahora el narco se está matando entre sí, hay una guerra de cárteles, y ha iniciado una ofensiva contra el gobierno, básicamente contra la PGR y el Ejército. No se sabe que estén causándose bajas a la población civil, pero si la cosa sigue así, pronto aparecerán, y eso sí sería grave. Toda guerra está determinada por la dialéctica acción-reacción, si alguien pega, el contrario responde. Es una espiral en ascenso. Vamos a ver qué sigue.


- Sergio Aguayo.


Muchas muertes pueden ocurrir todavía. México es una sociedad insensible al dolor humano. En Irlanda del Norte murieron 3,500 personas en un conflicto que duró décadas, que llamó la atención del mundo. En México, sólo este año se han contabilizado unos mil. ¿Qué sigue? No sabemos.


- Georgina Sánchez.


La cantidad de muertos por parte de la policía, el Ejército y civiles dependerá de las capacidades de inteligencia, estratégicas, tácticas y tecnológicas del Estado para combatir al narco, mismo que ha podido prepararse durante los años de “ausencia del Estado” de mejor manera que las fuerzas de seguridad. Sin duda habrá en efecto muchas bajas en esta guerra, aunque hay que decir que hasta ahora, la mayor cantidad de bajas es del lado de los narcotraficantes, más de mil, ya que además de la guerra entre el crimen organizado y el Estado, hay otra guerra que se libra entre los grupos del crimen organizado en el reacomodo del control de las plazas.

¿Qué tan efectiva ha sido la estrategia de Calderón contra el narco? ¿Está fracturada la estructura del narcotráfico después de cinco meses de operación militar?

- Raúl Benítez Manaut.


Eso sólo lo pueden saber los que poseen la información. Puede ser cualquiera de las dos opciones, que está siendo efectivamente golpeado el narco y es una reacción defensiva desesperada. O puede ser que esté mostrando su fuerza y que esté a la ofensiva contra el gobierno.


- Sergio Aguayo.


Me da la impresión que Felipe Calderón y su gabinete no tenían idea precisa de la magnitud de la amenaza que representaba el narcotráfico. Era tan grande que seguramente ellos fueron los primeros sorprendidos con lo que se encontraron. Repiten que el Estado va a ganar, y es probable que en el largo plazo así sea, pero por lo pronto una de las consecuencias evidentes es el incremento en la violencia y la determinación que están mostrando algunos cárteles para enfrentarse a las fuerzas armadas y corporaciones policiacas. Todavía nos falta mucha información y no solamente por razones de seguridad, sino creo que también porque el gabinete apenas está teniendo una idea clara de lo que enfrenta y, por consiguiente, está ajustando la estrategia.


Cuando uno habla con los hombres clave de esta estrategia, se da cuenta de que tienen una idea muy clara de lo que están haciendo, pero también aceptan que el enemigo era más grande de lo que imaginaban.


- Georgina Sánchez.


No está fracturada y es preciso saber que para que ello ocurra, debe continuar la guerra: Retirarse cuando ésta apenas comienza no sólo sería una derrota para el gobierno de Calderón, sino para la seguridad y viabilidad social y económica de México. Esta guerra tal vez no se gane en este sexenio, pero una vez desatada, no queda otra alternativa sino continuar. La efectividad de la estrategia de Calderón se verá en un par de años, aunque la guerra continúe. Hasta ahora no sabemos si el enfrentamiento con el narco es una verdadera estrategia de mediano y largo plazo, si hay una estrategia compleja de ataque por diversos medios, si al tiempo que se ataca militarmente se desplegarán esfuerzos suficientes para disuadir a la sociedad de colaborar con el narco. Lo que sí podemos saber es que la incertidumbre y la violencia continuarán todavía, que habrá más muertos y que el narco subirá el umbral de la violencia, como ya ocurrió con el asesinato de José Nemesio Lugo Félix y los ataques a periodistas. 

¿Y las estructuras financieras donde se lavan los recursos? ¿Cómo ganar la guerra sin atacar a los barones financieros del narco?

- Raúl Benítez Manaut.


Esa es la gran pregunta. Hasta el momento no hay respuesta, y sería interesante que el secretario de Hacienda hiciera alguna referencia al respecto.


- Sergio Aguayo.


Ese es uno de los frentes que, en efecto, pareciera que no se está atacando. Hay áreas en las que está fallando la estrategia. Por ejemplo, donde no se está afectando a los narcotraficantes es en lo que se refiere al consumo. No existe proporcionalidad en la ofensiva lanzada contra los que producen o trafican, con el combate a las crecientes adicciones. No hay una política integral, y es uno de los defectos. Se están yendo por lo más evidente, que es contener los avances de la capacidad bélica del crimen organizado.


- Georgina Sánchez.


Si la estrategia de Calderón se limita al enfrentamiento y persecución del crimen, entonces la batalla está probablemente perdida. Se requiere una estrategia multidimensional en la que el lavado de dinero, las labores de inteligencia y espionaje, la colaboración con los poderes Judicial y Legislativo, que las sanciones radicales contra las autoridades corruptas sean efectivas y la revelación de los nombres de los colaboradores civiles del crimen, entre otros factores, queden al descubierto y sean sancionados, más allá de su pertenencia a la elite política y económica, más allá de los niveles de gobierno.

¿Cómo leer las múltiples ejecuciones de jefes policiacos? como un indicador de que el crimen organizado ya penetró esferas más altas de la policía o como uno de los saldos de la guerra contra el narco.

- Raúl Benítez Manaut.

O están a la ofensiva contra la policía o está infiltrada la policía y los aparatos de inteligencia. Es difícil saberlo, pero es una pregunta clave.

- Sergio Aguayo.

Todavía no lo sé. Creo que lo que vemos es ya la reacción abierta de algunos cárteles. La pregunta es: ¿Hasta qué punto esta ofensiva contra altos jefes policiacos forma parte ya de una estrategia acordada entre varios cárteles, o por lo menos los más grandes? Es algo que no me queda muy claro.

- Georgina Sánchez.

Es ambas cosas. No sólo el narco está infiltrado en las policías, sino que hay una colaboración importante de éstas con el crimen organizado. En algunos casos se trata de corrupción presionada por beneficios económicos; en otros, por colaboración ante el miedo que el crimen induce con amenazas, no sólo contra los policías, sino contra sus familias, pero el resultado es el mismo: la policía “confiable” –y no existen a priori medios cualitativos para diferenciarla de la policía corrupta– no es suficiente ni eficiente para combatir al crimen organizado.



* El Colectivo por la Seguridad con Democracia y Derechos Humanos está formado por especialistas en seguridad que comparten la creencia de que ésta es compatible con los valores democráticos y los derechos humanos. 23/05/2007.

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