Por Jorge Chabat, El Universal, 24 de mayo, 2010.
Durante la visita de Estado que realizó el presidente Felipe Calderón a Estados Unidos la semana pasada, se dirigió al Congreso de aquel país en un discurso que fue aplaudido a rabiar por la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, y por el senador perredista Carlos Navarrete. Desde luego que el hecho inusual, que políticos de posición aplaudan al presidente panista, fue destacado en los medios de comunicación mexicanos como una muestra de que sí es posible llegar a acuerdos. Lo que ya no se dijo es que este apoyo al Presidente se da en una serie de peticiones a Estados Unidos en las cuales ni el PRI ni el PRD pierden nada. ¿Quién se puede oponer en México a que haya una reforma migratoria en Estados Unidos? Nadie. Porque eso no le cuesta a nadie.
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