Por Roberto Zamarripa, Reforma-Enfoque, México, agosto, 2010
El ex alcalde de Medellín supo que había que cerrar la puerta al narco y abrir otras para la sociedad y cambió el rostro de esa ciudad colombiana
Sergio Fajardo (Medellín, 1956) traza un rectángulo en la hoja de una libreta y dice: "éste es el mundo de la muerte". Raya y habla.
"Aquí hay una puerta de entrada a un mundo donde está la delincuencia de todo tipo: narcotráfico, paramilitares, delincuentes. Todo lo que tú quieras. La mayoría asociados al narcotráfico. Y aquí hay una puerta de salida. Algunos de los que están acá salen".
Traza sus rayas. Explica de esa forma cómo decidió enfrentar la situación de violencia y pobreza en Medellín en el año 2004 cuando asumió la alcaldía de la ciudad más violenta de Latinoamérica. En 1991, la época crítica de Pablo Escobar, el capo de capos, hubo 6 mil 300 homicidios de la violencia criminal. Cuando Fajardo llegó al poder había 3 mil 721 homicidios. Cuando acabó su gestión hubo 771 muertes asociadas a la violencia criminal.
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