Por José Antonio Crespo, 11 de agosto, 2010.
A mi juicio, uno de los más graves errores de la actual estrategia contra los cárteles de la droga fue haber hecho descansar su éxito (así fuese relativo) en variables sobre las cuales nuestro gobierno no tiene ningún control, sino que dependen de agentes totalmente ajenos. Se puede con razón afirmar que es indispensable depurar las policías, combatir la corrupción de funcionarios, fortalecer y transparentar el sistema de aduanas, monitorear la red financiera nacional, recuperar el control de cárceles y penitenciarías, mejorar las armas y pertrechos de los cuerpos de seguridad, porque todo ello -o mucho- puede hacerlo en principio nuestro gobierno (cosa distinta es que, por diversas razones, tampoco logre hacerlo). Más complicado es fijar metas que están fuera de nuestro control, pues son esencialmente exógenas, como la reducción de la demanda de drogas en Estados Unidos, la prohibición de la venta de armas, o la persecución frontal de los cárteles que ahí operan, al estilo colombiano y mexicano.
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