Por Dolia Estévez, El Semanario, 8 al 14 de abril de 2010.
En México, los capos han evadido hablar directamente con los periodistas. Prefieren asesinarlos. ¿A qué obedece el giro? ¿Y por qué ahora? Sin saberlo a ciencia cierta, sugiero dos hipótesis: montarse en la cresta de la ola de voces que piden legalizar las drogas y/o que el gobierno pacte con los narcos, y evitar una intervención más amplia y directa de los servicios de inteligencia de EU. Tras haber sensibilizado a la opinión pública, Escobar negoció su rendición con el gobierno, mas no sin antes recibir garantías de que no sería extraditado (“mejor una tumba colombiana, que una celda estadounidense”). Desde La Catedral, su lujosa prisión privada, continuó dirigiendo su multimillonario negocio, hasta caer acribillado bajo el fuego conjunto de EU y Colombia en 1993.
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